martes, 17 de abril de 2007

Producción

La bien llevada producción de Nubeluz se iniciaba los lunes con una reunión en la cual estaban presentes sus productores y directores. En este caso, el productor general, la productora ejecutiva, el director artístico, el director de comercialización, la guionista y parte del elenco.
En esta reunión salían a la luz ideas que poco a poco formaban parte del guión que seguiría el fin de semana. Se veían pautas, juegos, premios, sketchs, invitados, etc.
Una vez listo el guión se observaban las necesidades que requería el programa, por eso de dividía el trabajo entre los responsables de las áreas de escenografía, vestuario, coreografía, etc.
El set del Amauta, con la escenografía y los juegos, eran revisados durante la semana. Se reponían y daban mantenimiento, debiendo quedar todo listo para el próximo programa.
En el caso de los niños talento, la persona responsable trabajaba durante la semana buscando pequeños valores. A estos se les convocaba, probaba y seleccionaba un día específico de la semana. Elegido el grupo, se coordinaba con los guionistas para que los pequeños figurasen en la pauta.
La persona encargada del vestuario no solo debía tener lista la ropa que usaría el elenco en los dos programas del fin de semana, sino que también debía tener listos los trajes que se pondrían los nubecinos que concursaban (un promedio de ciento veinte por semana).
Cuando no estaban de gira, el elenco descansaba los días lunes. De martes a viernes Dalinas, Cíndelas y Gólmodis junto al coreógrafo y una asistente, ensayaban y pulían los bien coordinados pasos de bailes que veíamos por televisión. La dalina Mónica tenía facilidad para aprender la rutina de baile, le encantaba bailar, en contraposición con Almendra que prefería cantar.
Las Dalinas tenían una recargada agenda de trabajo a lo largo de la semana. Supervisadas por el productor y acompañadas por el director artístico, ellas asistían a clases de impostación de voz, dicción y canto, dictadas por una mezzo-soprano (que es especialista de voz) de 4 a 5 horas por día. Acudían además a clases de actuación y animación de programas y al ensayo general que se realizaba por lo general los días jueves en el Amauta donde, reunidas con parte del personal técnico y de producción, se corregían detalles finales, de modo que la nube llegara a los hogares de los nubetores lo mejor posible.
Mientras, parte del equipo de producción se ocupaba de seleccionar el material de video que se utilizaría en le programa y con el cual editaban promociones, adelantos de juegos, cronograma de dibujos animados, reels de promoción para el extranjero, etc.
Cada juego de Nubeluz tenía su propia producción. Por ejemplo para la realización del divertido "Tobogán Glúfico" requería de azafates y vasos que los niños empleaban al momento de concursar. La piscina que servía de base a juegos como "El tesoro submarino", "La Marimba Acuática", "El Hongo", "Las Truquicuerdas", etc. debía tener la temperatura adecuada, para comodidad de los nubecinos. No era raro que algún nubecino se arrepintiera de participar de algunos juegos.
Cuando el programa iba en vivo, a las 6:30 de la mañana se recogía en una combi a todos los integrantes de la nube. Las Dalinas llegaban en sus vehículos propios. Mientras que la gente que presenciaba el programa hacía cola desde las 5 de la mañana.
Entre las 6 y las 7:30 se escogían los niños que participarían de los juegos, se los cambiaba y se le ponían los buzos amarillos y rojos, simultáneamente se los entrenaba para los juegos, no había un solo juego que un niño no hubiese probado antes del programa en vivo.
A las 7:30 se prendían todas las luces del Amauta, se chequeaba la señal de que llegaba del Amauta vía micro-ondas al control maestro de ProdPan, donde era procesada y de allí enviada al control maestro de Panamericana Televisión, donde se ajustaban los niveles de video. Una vez coordinada la señal, ésta quedaba lista para salir al aire.
En cada programa de Nubeluz había la necesidad de transmitir un mensaje positivo para los niños. El actor Victor Prada realizaba junto a las animadoras un sketch dentro del programa, y siempre aparecía caracterizando objetos con grandes disfraces.
Un emblema del show fueron los muñecotes gigantes que aparecían al finalizar la fiesta, conocidos como "La gran marcha", esta idea luego fue tomada por otras producciones.